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CAPITULO 4 - DEL PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS- LIBRO PRIMERO (1/I)

 

 

 

MA1 4: 1 Gorgias, tomando 5.000 hombres y mil jinetes escogidos, partió con ellos de noche
MA1 4: 2 para caer sobre el campamento de los judíos y vencerles por sopresa. La gente de la Ciudadela los guiaba.
MA1 4: 3 Pero lo supo Judas y salió él a su vez con sus guerreros con intención de batir al ejército real que quebada en Emaús
MA1 4: 4 mientras estaban todavía dispersas las tropas fuera del campamento.
MA1 4: 5 Gorgias llegó de noche al campamento de Judas y al no encontrar a nadie, los estuvo buscando por las montañas, pues decía: «Estos van huyendo de nosotros.»
MA1 4: 6 Al rayar el día, apareció Judas en la llanura con 3.000 hombres. Sólo que no tenían las armas defensivas y las espadas que hubiesen querido,
MA1 4: 7 mientras veían el campamento de los gentiles fuerte, bien atrincherado, rodeado de la caballería y todos diestros en la guerra.
MA1 4: 8 Judas entonces dijo a los que con él iban: «No temáis a esa muchedumbre ni su pujanza os acobarde.
MA1 4: 9 Recordad cómo se salvaron nuestros padres en el mar Rojo, cuando Faraón les perseguía con su ejército.
MA1 4: 10 Clamemos ahora al Cielo, a ver si nos tiene piedad, recuerda la alianza de nuestros padres y quebranta hoy este ejército ante nosotros.
MA1 4: 11 Entonces reconocerán todas las naciones que hay quien rescata y salva a Israel.»
MA1 4: 12 Los extranjeros alzaron los ojos y, viendo a los judíos que venían contra ellos,
MA1 4: 13 salieron del campamento a presentar batalla. Los soldados de Judas hicieron sonar la trompeta
MA1 4: 14 y entraron en combate. Salieron derrotados los gentiles y huyeron hacia la llanura.
MA1 4: 15 Los rezagados cayeron todos a filo de espada. Los persiguieron hasta Gázara y hasta las llanuras de Idumea, Azoto y Yamnia. Cayeron de ellos al pie de 3.000 hombres.
MA1 4: 16 Judas, al volver con su ejército de la persecución,
MA1 4: 17 dijo a su gente: «Contened vuestros deseos de botín, que otra batalla nos amenaza;
MA1 4: 18 Gorgias y su ejército se encuentran cerca de nosotros en la montaña. Haced frente ahora a nuestros enemigos y combatid con ellos; después podréis con tranquilidad haceros con el botín.»
MA1 4: 19 Apenas había acabado Judas de hablar, cuando se dejó ver un destacamento que asomaba por la montaña.
MA1 4: 20 Advirtieron éstos que los suyos habían huido y que el campamento había sido incendiado, como se lo daba a entender el humo que divisaban.
MA1 4: 21 Viéndolo se llenaron de pavor y al ver por otro lado en la llanura el ejército de Judas dispuesto para el combate,
MA1 4: 22 huyeron todos al país de los filisteos.
MA1 4: 23 Judas se volvió entonces al campamento para saquearlo. Recogieron mucho oro y plata, telas teñidas en púrpura marina, y muchas otras riquezas.
MA1 4: 24 De regreso cantaban y bendecían al Cielo: Porque es bueno, porque es eterno su amor.
MA1 4: 25 Hubo aquel día gran liberación en Israel.
MA1 4: 26 Los extranjeros que habían podido escapar se fueron donde Lisias y le comunicaron todo lo que había pasado.
MA1 4: 27 Al oírles quedó consternado y abatido porque a Israel no le había sucedido lo que él quería ni las cosas habían salido como el rey se lo tenía ordenado.
MA1 4: 28 Al año siguiente, reunió Lisias 60.000 hombres escogidos y 5.000 jinetes para combatir contra ellos.
MA1 4: 29 Llegaron a Idumea y acamparon en Bet Sur. Judas fue a su encuentro con 10.000 hombres
MA1 4: 30 y cuando vio aquel poderoso ejército, oró diciendo: «Bendito seas, Salvador de Israel, que quebraste el ímpetu del poderoso guerrero por mano de tu siervo David y entregaste el ejército de los filisteos en manos de Jonatán, hijo de Saúl, y de su escudero.
MA1 4: 31 Pon de la misma manera este ejército en manos de tu pueblo Israel y queden corridos de sus fuerzas y de su caballería.
MA1 4: 32 Infúndeles miedo, rompe la confianza que en su fuerza ponen y queden abatidos con su derrota.
MA1 4: 33 Hazles sucumbir bajo la espada de los que te aman, y entonen himnos en tu alabanza todos los que conocen tu nombre.»
MA1 4: 34 Vinieron a las manos y cayeron en el combate unos 5.000 hombres del ejército de Lisias.
MA1 4: 35 Al ver Lisias la derrota sufrida por su ejército y la intrepidez de los soldados de Judas, y cómo estaban resueltos a vivir o morir valerosamente, partió para Antioquía, donde reclutó mercenarios con ánimo de presentarse de nuevo en Judea con fuerzas más numerosas.
MA1 4: 36 Judas y sus hermanos dijeron: «Nuestros enemigos están vencidos; subamos, pues, a purificar el Lugar Santo y a celebrar su dedicación.»
MA1 4: 37 Se reunió todo el ejército y subieron al monte Sión.
MA1 4: 38 Cuando vieron el santuario desolado, el altar profanado, las puertas quemadas, arbustos nacidos en los atrios como en un bosque o en un monte cualquiera, y las salas destruidas,
MA1 4: 39 rasgaron sus vestidos, dieron muestras de gran dolor y pusieron ceniza sobre sus cabezas.
MA1 4: 40 Cayeron luego rostro en tierra y a una señal dada por las trompetas, alzaron sus clamores al Cielo.
MA1 4: 41 Judas dio orden a sus hombres de combatir a los de la Ciudadela hasta terminar la purificación del Lugar Santo.
MA1 4: 42 Luego eligió sacerdotes irreprochables, celosos de la Ley,
MA1 4: 43 que purificaron el Lugar Santo y llevaron las piedras de la contaminación a un lugar inmundo.
MA1 4: 44 Deliberaron sobre lo que había de hacerse con el altar de los holocaustos que estaba profanado.
MA1 4: 45 Con buen parecer acordaron demolerlo para evitarse un oprobio, dado que los gentiles lo habían contaminado. Lo demolieron, pues,
MA1 4: 46 y depositaron sus piedras en el monte de la Casa, en un lugar conveniente, hasta que surgiera un profeta que diera respuesta sobre ellas.
MA1 4: 47 Tomaron luego piedras sin labrar, como prescribía la Ley, y contruyeron un nuevo altar como el anterior.
MA1 4: 48 Repararon el Lugar Santo y el interior de la Casa y santificaron los atrios.
MA1 4: 49 Hicieron nuevos objetos sagrados y colocaron dentro del templo el candelabro, el altar del incienso y la mesa.
MA1 4: 50 Quemaron incienso sobre el altar y encendieron las lámparas del candelabro, que lucieron en el Templo.
MA1 4: 51 Pusieron panes sobre la mesa, colgaron las cortinas y dieron fin a la obra que habían emprendido.
MA1 4: 52 El día veinticinco del noveno mes, llamado Kisléu, del año 148, se levantaron al romper el día
MA1 4: 53 y ofrecieron sobre el nuevo altar de los holocaustos que habían construido un sacrificio conforme a la Ley.
MA1 4: 54 Precisamente fue inaugurado el altar, con cánticos, cítaras, liras y címbalos, en el mismo tiempo y el mismo día en que los gentiles la habían profanado.
MA1 4: 55 El pueblo entero se postró rostro en tierra, y adoró y bendijo al Cielo que los había conducido al triunfo.
MA1 4: 56 Durante ocho días celebraron la dedicación del altar y ofrecieron con alegría holocaustos y el sacrificio de comunión y acción de gracias.
MA1 4: 57 Adornaron la fachada del Templo con coronas de oro y pequeños escudos, restauraron las entradas y las salas y les pusieron puertas.
MA1 4: 58 Hubo grandísima alegría en el pueblo, y el ultraje inferido por los gentiles quedó borrado.
MA1 4: 59 Judas, de acuerdo con sus hermanos y con toda la asamblea de Israel, decidió que cada año, a su debido tiempo y durante ocho días a contar del veinticinco del mes de Kisléu, se celebrara con alborozo y regocijo el aniversario de la dedicación del altar.
MA1 4: 60 Por aquel tiempo, levantaron en torno al monte Sión altas murallas y fuertes torres, no fuera que otra vez se presentaran como antes los gentiles y lo pisotearan.
MA1 4: 61 Puso Judas allí una guarnición que lo defendiera y para que el pueblo tuviese una fortaleza frente a Idumea, fortificó Bet Sur.

 
   


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