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CAPITULO 7 - DEL PRIMER LIBRO DE LOS MACABEOS- LIBRO PRIMERO (1/I)

 

 

 

MA1 7: 1 El año 151, Demetrio, hijo de Seleuco, salió de Roma y, con unos pocos hombres, arribó a una ciudad marítima donde se proclamó rey.
MA1 7: 2 Cuando se disponía a entrar en la residencia real de sus padres, el ejército apresó a Antíoco y a Lisias para llevarlos a su presencia.
MA1 7: 3 Al saberlo, dijo: «No quiero ver sus caras.»
MA1 7: 4 El ejército los mató y Demetrio se sentó en su trono real.
MA1 7: 5 Entonces todos los hombres sin ley e impíos de Israel acudieron a él, con Alcimo al frente, que pretendía el sumo sacerdocio.
MA1 7: 6 Ya en su presencia, acusaron al pueblo diciendo: «Judas y sus hermanos han hecho perecer a todos tus amigos y a nosotros nos han expulsado de nuestro país.
MA1 7: 7 Envía, pues, ahora una persona de tu confianza, que vaya y vea los estragos que en nosotros y en la provincia del rey han causado, y los castigue a ellos y a todos los que les apoyan.»
MA1 7: 8 El rey eligió a Báquides, uno de los amigos del rey, gobernador de Transeufratina, grande en el reino y fiel al rey.
MA1 7: 9 Le envió con el impío Alcimo, a quien concedió el sacerdocio, a tomar venganza de los israelitas.
MA1 7: 10 Partieron con un ejército numeroso y en llegando a la tierra de Judá, enviaron mensajeros a Judas y sus hermanos con falsas proposiciones de paz.
MA1 7: 11 Pero éstos no hicieron caso de sus palabras, porque vieron que habían venido con un ejército numeroso.
MA1 7: 12 No obstante, un grupo de escribas se reunió con Alcimo y Báquides, tratando de encontrar una solución justa.
MA1 7: 13 Los asideos eran los primeros entre los israelitas en pedirles la paz,
MA1 7: 14 pues decían: «Un sacerdote del linaje de Aarón ha venido con el ejército: no nos hará ningún mal.»
MA1 7: 15 Habló con ellos amistosamente y les aseguró bajo juramento: «No intentaremos haceros mal ni a vosotros ni a vuestros amigos.»
MA1 7: 16 Le creyeron, pero él prendió a sesenta de ellos y les hizo morir en un mismo día, según la palabra que estaba escrita:
MA1 7: 17 = «Esparcieron la carne y la sangre de tus santos en torno a Jerusalén y no hubo quien les diese sepultura.» =
MA1 7: 18 Con esto, el miedo hacia ellos y el espanto se apoderó del pueblo, que decía: «No hay en ellos verdad ni justicia, pues han violado el pacto y el juramento que habían jurado.»
MA1 7: 19 Báquides partió de Jerusalén y acampó en Bet Zet. De allí mandó a prender a muchos que habían desertado donde él y a algunos del pueblo, los mató y los arrojó en el pozo grande.
MA1 7: 20 Luego puso la provincia en manos de Alcimo, dejó con él tropas que le sostuvieran y se marchó adonde el rey.
MA1 7: 21 Alcimo luchó por el sumo sacerdocio.
MA1 7: 22 Se le unieron todos los perturbadores del pueblo, se hicieron dueños de la tierra de Judá y causaron graves males a Israel.
MA1 7: 23 Viendo Judas todo el daño que Alcimo y los suyos hacían a los hijos de Israel, mayor que el que habían causado los gentiles,
MA1 7: 24 salió a recorrer todo el territorio de Judea para tomar venganza de los desertores y no dejarles andar por la región.
MA1 7: 25 Al ver Alcimo que Judas y los suyos cobraban fuerza y que él no podía resistirles, se volvió donde el rey y les acusó de graves delitos.
MA1 7: 26 El rey envió a Nicanor, uno de sus generales más distinguidos y enemigo declarado de Israel, y le mandó exterminar al pueblo.
MA1 7: 27 Nicanor llegó a Jerusalén con un ejército numeroso y envió a Judas y sus hermanos un insidioso mensaje de paz diciéndoles:
MA1 7: 28 «No haya lucha entre vosotros y yo; iré a veros amistosamente con una pequeña escolta.»
MA1 7: 29 Fue pues, donde Judas y ambos se saludaron amistosamente, pero los enemigos estaban preparados para raptar a Judas.
MA1 7: 30 Al conocer que había venido a él con engaños, se atemorizó Judas y no quiso verle más.
MA1 7: 31 Viendo descubiertos sus planes, Nicanor salió a enfrentarse con Judas cerca de Cafarsalamá.
MA1 7: 32 Cayeron unos quinientos hombres del ejército de Nicanor y los demás huyeron a la Ciudad de David.
MA1 7: 33 Después de estos sucesos, subió Nicanor al monte Sión. Salieron del Lugar Santo sacerdotes y ancianos del pueblo para saludarle amistosamente y mostrarle el holocausto que se ofrecía por el rey.
MA1 7: 34 Pero él se burló de ellos, les escarneció, les mancilló y habló insolentemente.
MA1 7: 35 Colérico, les dijo con juramento: «Si esta vez no se me entrega Judas y su ejército en mis manos, cuando vuelva, hecha la paz, prenderé fuego a esta Casa.» Y salió lleno de furor.
MA1 7: 36 Entraron los sacerdotes y, de pie ante el altar y el santuario, exclamaron llorando:
MA1 7: 37 «Tú has elegido esta Casa para que en ella fuese invocado tu nombre y fuese casa de oración y súplica para tu pueblo;
MA1 7: 38 toma vengaza de este hombre y de su ejército y caigan bajo la espada. Acuérdate, de sus blasfemias y no les des tregua.»
MA1 7: 39 Nicanor partió de Jerusalén y acampó en Bet Jorón, donde se le unió un contingente de Siria.
MA1 7: 40 Judas acampó en Adasá con 3.000 hombres y oró diciendo:
MA1 7: 41 «Cuando los enviados del rey blasfemaron, salió tu ángel y mató a 185.000 de ellos;
MA1 7: 42 destruye también hoy este ejército ante nosotros y reconozcan los que queden que su jefe profirió palabras impías contra tu Lugar Santo; júzgale según su maldad.»
MA1 7: 43 El día trece del mes de Adar trabaron batalla los ejércitos y salió derrotado el de Nicanor. Nicanor cayó el primero en el combate,
MA1 7: 44 y su ejército, al verle caído, arrojó las armas y se dio a la fuga.
MA1 7: 45 Les estuvieron persiguiendo un día entero, desde Adasá hasta llegar a Gázara, dando aviso tras ellos con el sonido de las trompetas.
MA1 7: 46 Salió gente de todos los pueblos judíos del contorno y, envolviéndoles, les obligaron a volverse los unos sobre los otros. Todos cayeron a espada; no quedó ni uno de ellos.
MA1 7: 47 Tomaron los despojos y el botín; cortaron la cabeza de Nicanor y su mano derecha, aquella que había extendido insolentemente, y las llevaron para exponerlas a la vista de Jerusalén.
MA1 7: 48 El pueblo se llenó de gran alegría; celebraron aquel día como un gran día de regocijo
MA1 7: 49 y acordaron conmemorarlo cada año el trece de Adar.
MA1 7: 50 El país de Judá gozó de sosiego por algún tiempo.

 
   


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