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CAPITULO 1 - DEL SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL - LIBRO DOS (2/II)

 

 

 

SA2 1: 1 Después de la muerte de Saúl, volvió David de derrotar a los amalecitas y se quedó dos días en Siquelag.
SA2 1: 2 Al tercer día llegó del campamento uno de los hombres de Saúl, con los vestidos rotos y cubierta de polvo su cabeza; al llegar donde David cayó en tierra y se postró.
SA2 1: 3 David le dijo: «¿De dónde vienes?» Le respondió: «Vengo huyendo del campamento de Israel.»
SA2 1: 4 Le preguntó David: «¿Qué ha pasado? Cuéntamelo.» Respondió: «Que el pueblo ha huido de la batalla; han caído muchos del pueblo y también Saúl y su hijo Jonatán han muerto.»
SA2 1: 5 Dijo David al joven que le daba la noticia : «¿Cómo sabes que han muerto Saúl y su hijo Jonatán?»
SA2 1: 6 Respondió el joven que daba la noticia: «Yo estaba casualmente en el monte Gelboé; Saúl se apoyaba en su lanza, mientras los carros y sus guerreros le acosaban.
SA2 1: 7 Se volvió y al verme me llamó y contesté: Aquí estoy.
SA2 1: 8 Me dijo: ¿Quién eres tú? Le respondí: Soy un amalecita.
SA2 1: 9 Me dijo: Acércate a mí y mátame, porque me ha acometido un vértigo aunque tengo aún toda la vida en mí.
SA2 1: 10 Me acerqué a él y le maté, pues sabía que no podría vivir después de su caída; luego tomé la diadema que tenía en su cabeza y el brazalete que tenía en el brazo y se los he traído aquí a mi señor.»
SA2 1: 11 Tomando David sus vestidos los desgarró, y lo mismo hicieron los hombres que estaban con él.
SA2 1: 12 Se lamentaron y lloraron y ayunaron hasta la noche por Saúl y por su hijo Jonatán, por el pueblo de Yahveh, y por la casa de Israel, pues habían caído a espada.
SA2 1: 13 David preguntó al joven que le había llevado la noticia: «¿De dónde eres?» Respondió: «Soy hijo de un forastero amalecita.»
SA2 1: 14 Le dijo David: «¿Cómo no has temido alzar tu mano para matar al ungido de Yahveh?»
SA2 1: 15 Y llamó David a uno de los jóvenes y le dijo: «Acércate y mátale.» El le hirió y murió.
SA2 1: 16 David le dijo: «Tu sangre sobre tu cabeza, pues tu misma boca te acusó cuando dijiste: Yo maté al ungido de Yahveh.»
SA2 1: 17 David entonó esta elegía por Saúl y por su hijo Jonatán.
SA2 1: 18 Está escrita en el Libro del Justo, para que sea enseñado el arco a los hijos de Judá. Dijo:
SA2 1: 19 La gloria, Israel, ha sucumbido en tus montañas. ¡Cómo han caído los héroes!
SA2 1: 20 No lo anunciéis en Gat, no lo divulguéis por las calles de Ascalón, que no se regocijen las hijas de los filisteos, no salten de gozo las hijas de los incircuncisos.
SA2 1: 21 Montañas de Gelboé: Ni lluvia ni rocío sobre vosotras, campos de perfidia, porque allí fue deshonrado el escudo de los héroes.
SA2 1: 22 El escudo de Saúl ungido no de aceite ¡mas de sangre de muertos, de grasa de héroes! El arco de Jonatán jamás retrocedía, nunca fracasaba la espada de Saúl.
SA2 1: 23 Saúl y Jonatán, amados y amables, ni en vida ni en muerte separados, más veloces que águilas, más fuertes que leones.
SA2 1: 24 Hijas de Israel, por Saúl llorad, que de lino os vestía y carmesí, que prendía joyas de oro de vuestros vestidos.
SA2 1: 25 ¡Cómo cayeron los héroes en medio del combate! ¡Jonatán! Por tu muerte estoy herido,
SA2 1: 26 por ti lleno de angustia, Jonatán, hermano mío, en extremo querido, más delicioso para mí tu amor que el amor de las mujeres.
SA2 1: 27 ¡Cómo cayeron los héroes, cómo perecieron las armas de combate!

 
   


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