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CAPITULO 22 - DEL SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL - LIBRO DOS (2/II)

 

 

 

SA2 22: 1 David dijo a Yahveh las palabras de este cántico el día que le salvó Yahveh de la mano de todos sus enemigos y de la mano de Saúl.
SA2 22: 2 Dijo: Yahveh, mi roca, y mi baluarte, mi liberador,
SA2 22: 3 mi Dios, la peña en que me amparo, mi escudo y fuerza de mi salvación, mi ciudadela y mi refugio, mi salvador que me salva de la violencia.
SA2 22: 4 Invoco a Yahveh que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.
SA2 22: 5 Los olas de la muerte me envolvían, me espantaban las trombas de Belial,
SA2 22: 6 los lazos del seol me rodeaban, me aguardaban los cepos de la muerte.
SA2 22: 7 Clamé a Yahveh en mi angustia, a mi Dios invoqué, y escuchó mi voz desde su templo, resonó mi llamada en sus oídos.
SA2 22: 8 La tierra fue sacudida y vaciló, las bases de los cielos retemblaron. Vacilaron bajo su furor.
SA2 22: 9 Una humareda subió de sus narices y de su boca un fuego que abrasaba; de él salían carbones encendidos.
SA2 22: 10 El inclinó los cielos y bajó, un espeso nublado debajo de sus pies.
SA2 22: 11 Cabalgó sobre un querube, emprendió el vuelo, sobre las alas de los vientos planeó.
SA2 22: 12 Se puso como tienda un cerco de tinieblas, tinieblas de las aguas, espesos nubarrones.
SA2 22: 13 Del fulgor que le precedía se encendieron granizo y ascuas de fuego.
SA2 22: 14 Tronó Yahveh dese los cielos, lanzó el Altísimo su voz;
SA2 22: 15 arrojó saetas y los puso en fuga, rayos fulminó y sembró derrota.
SA2 22: 16 El fondo del mar quedó a la vista, los cimientos del orbe aparecieron ante la increpación de Yahveh, al resollar al aliento en sus narices.
SA2 22: 17 Extiende su mano de lo alto para asirme, para sacarme de las profundas aguas.
SA2 22: 18 Me libera de un enemigo poderoso, de mis adversarios más fuertes que yo.
SA2 22: 19 Me aguardaban el día de mi ruina, Mas Yahveh fue un apoyo para mí.
SA2 22: 20 Me sacó a espacio abierto, Me salvó porque me amaba.
SA2 22: 21 Yahveh me recompensa conforme a mi justicia, el me paga conforme a la pureza de mis manos.
SA2 22: 22 Porque he guardado los caminos de Yahveh, y no he hecho el mal lejos de mi Dios.
SA2 22: 23 Porque tengo ante mí todos sus juicios, y sus preceptos no aparto de mi lado.
SA2 22: 24 He sido ante él irreprochable, y de incurrir en culpa me he guardado.
SA2 22: 25 Y Yahveh me devuelve según mi justicia, según mi pureza que está a sus ojos.
SA2 22: 26 Con el piadoso eres piadoso, intachable con el hombre sin tacha.
SA2 22: 27 Con el puro eres puro, con el ladino, sagaz.
SA2 22: 28 Tú que salvas al pueblo humilde, y abates los ojos altaneros.
SA2 22: 29 Tú eres, Yahveh, mi lámpara, mi Dios que alumbra mis tinieblas.
SA2 22: 30 Con tu ayuda las hordas acometo, con mi Dios escalo la muralla.
SA2 22: 31 Dios es perfecto en sus caminos, la palabra de Yahveh, acrisolada, él es el escudo de cuantos a él se acogen.
SA2 22: 32 Pues ¿quién es Dios, fuera de Yahveh? ¿Quién Roca, sino sólo nuestro Dios?
SA2 22: 33 El Dios que me ciñe de fuerza y hace mi camino irreprochable.
SA2 22: 34 Que hace mis pies como de ciervas, y en las alturas me sostiene en pie.
SA2 22: 35 El que mis manos para el combate adiestra, y mis brazos para tensar arcos de bronce.
SA2 22: 36 Tú me das tu escudo salvador, multiplicas tus respuestas favorables
SA2 22: 37 Mis pasos ensanchas ante mí; no se tuercen mis tobillos.
SA2 22: 38 Persigo a mis enemigos, los deshago, no vuelvo hasta haberlos acabado.
SA2 22: 39 Los quebranto, no pueden levantarse, sucumben debajo de mis pies.
SA2 22: 40 Para el combate de fuerza me ciñes, doblegas bajo mí a mis agresores,
SA2 22: 41 a mis enemigos haces dar la espada, extermino a los que me odian.
SA2 22: 42 Claman, mas no hay salvador, a Yahveh, y no les responde.
SA2 22: 43 Los machaco como polvo de la tierra, como al barro de las calles los piso.
SA2 22: 44 De las querellas de mi pueblo me libras. me pones a la cabeza de las gentes, pueblos que no conocía me sirven.
SA2 22: 45 Los hijos de extranjeros me adulan, son todo oídos, me obedecen.
SA2 22: 46 Los hijos de extranjeros desmayan, y dejan temblando sus refugios.
SA2 22: 47 ¡Viva Yahveh bendita sea mi Roca, el Dios de mi salvación sea ensalzado!
SA2 22: 48 El Dios que la venganza me concede y abate los pueblos a mis plantas.
SA2 22: 49 Tú me libras de mis enemigos, me exaltas sobre mis agresores, y del hombre violento me salvas.
SA2 22: 50 Por eso, Yahveh, quiero alabarte entre los pueblos y cantar tu nombre.
SA2 22: 51 El hace grandes las victorias de su rey y muestra su amor a su ungido, a David y su linaje para siempre.

 
   


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